Hacinamiento Como Forma Común De Vida
Por Celia González
The UNITY News
“Cada mañana salgo del clóset, dice a manera de broma.
Pero es cierto. Desde hace siete meses, Javier Martínez, 42, padre de dos hijos, vive en un armario de cuatro pies de ancho por siete de largo, de una casa en Cícero, Illinois. Y aunque no tiene espacio para nada más, es feliz.
Sólo paga $240 dólares al mes y lo que resta de sus ingresos, $500, como payaso, lo envía a su familia en México.
Y aunque el alquiler de una casa no es muy alta, $750, él prefiere pagar menos y continuar la educación de sus hijos, quienes asisten a una escuela privada, aunque nadie en México sabe que duerme en un armario. El pago restante del alquiler lo hacen otros tres mexicanos. Dos de ellos tienen su propia recámara. El otro viven en la terraza, la que adaptaron como habitación, con paredes de madera. Sus compañeros también prefieren ahorrar.
El caso de Martínez no es único. Según el estudio de Benjamin J. Roth, “Bajo el mismo techo”, efectuado en el 2005, más de 6.1 millones de latinos que radican en Estados Unidos, viven hacinados.
Señala que este fenómeno social básicamente de debe a la falta de viviendas accesibles y sueldos bajos. Y remarca que en Illinois, la conglomeración de latinos es más frecuente en suburbios tales como Cícero con un 92 por ciento de personas hacinadas, seguido por Elgin, con un 84 por ciento.
Optimista y seguro de sí, Martínez muestra su habitación. En tablas de madera clavadas en ambos lados de la pared, hay ropa de invierno, pantalones, camisas y dos bolsas de plástico. Y en un pequeño espacio del lado izquierdo hay lociones, crema para el cuerpo y gel para el cabello cuidadosamente ordenadas.
Al fondo, una ventana que da a la calle es la única fuente de luz en el armario. Arriba de ésta, de una caja de cartón sobresalen papeles en los que se alcanzan a leer anotaciones y pequeños juguetes. En el descanso e la ventana, la que sirve como cabecera, hay un despertador electrónico y un rollo de papel de baño. Un ventilador pequeño le medio calienta en invierno y en verano le prové un poquito de aire fresco.
“Me gustaría tener una ventana más grande, así podría poner un aire acondicionado potente y un calentón en el invierno”, comenta. Luego con una amplia sonrisa, muestra, dos fotos de sus hijos y otras de su mamá, su esposa y su ahijada.
“Me emociona mandarles cosas. Le acabo de mandar a mi hijo una I-Pod a mi hijo, ropa y dinero a la familia”, enfatizó.
Ya que vivir aglomerados contribuye a riesgos de seguridad y salud, como cortocircuitos e incendios, algunos gobiernos municipales han elaborado códigos que regulan el número de habitantes en una residencia, señala Patrick A. Simmons, en su artículo “Patterns and Trends in Overcrowded Housing: Early Results from census 2000”, publicado en la revista de la Fannie Mae Foundation.
Pero Martínez no tiene opción. “Yo tengo en mente lo que quiero. Lo lograré. En tres años regresaré a México en una camioneta Escalada”, concluyó.


![[del.icio.us]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/delicious.png)
![[Digg]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/digg.png)
![[Facebook]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/facebook.png)
![[MySpace]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/myspace.png)
![[Newsvine]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/newsvine.png)
![[StumbleUpon]](http://unitynews.org/wp-content/plugins/bookmarkify/stumbleupon.png)
